La comparación no va solo de coste por hora. Un AGV trabaja sin fatiga, mantiene un flujo estable en 2 y 3 turnos y comete muchos menos errores, lo que se traduce en menos incidencias y menos reprocesos.
En operaciones intensivas, las amortizaciones documentadas suelen situarse entre los 14 y los 22 meses según el caso, contando disponibilidad, errores evitados y reasignación del personal.
La clave es medir tu operación real antes de decidir. Por eso empezamos siempre con un diagnóstico: sin datos, no hay ROI que defender.